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aveEl entrenador debe tener recursos que le ayuden a contribuir a que sus deportistas consigan sus objetivos, estos recursos ha de saber aplicarlos correctamente y en su justa medida para activar a cada jugador de la forma más adecuada para que influya en su rendimiento, se trata en definitiva, de saber motivar.
La motivación es tener un objetivo y hacer las cosas de la mejor manera posible para conseguirlo, es decir, mostrarse predispuesto a alcanzarlo.
Estar motivado en el deporte, por tanto, es querer obtener un buen rendimiento y hacer lo máximo posible para conseguirlo.
Muestra dos caras :

De impulso: componentes energéticos de la motivación, la activación.
De necesidad: relacionada con los objetivos, el entrenador tiene que conocer las necesidades individuales de cada deportista.
Ambos aspectos ayudan al entrenador a regular la motivación activando adecuadamente su conducta y orientándola. No sólo es conveniente conocerla, sino pasar a la acción.

Existen una serie de fenómenos que entrenadores y deportistas identifican bajo el epígrafe de motivación :

Cuando un deportista es muy constante en la asistencia a los entrenamientos y sigue al pie de la letra las indicaciones del entrenador sin quejas y
Cuando un deportista persiste en intentar ganar una competición o aprender una habilidad a pesar de que sea muy difícil, le cueste mucho o sus posibilidades sean mínimas.
En fondo se trata de si el deportista está más o menos orientado hacia la actividad que realiza, si no hay nada que le perturbe en la consecución del objetivo de la actividad que realiza.
El deporte es una actividad física en la que la persona que lo práctica pretende obtener el máximo rendimiento posible siguiendo un reglamento, esta persona, para conseguir este objetivo debe en primer lugar tener un mínimo rendimiento en dicha actividad. A partir de ahí, puede entrenar para ir mejorando dicho rendimiento

Las cualidades iniciales son las genéticas y aprendidas que tiene la persona en el primer momento en que realiza un deporte determinado, lo cual puede ocurrir en cualquier momento de la vida, pero suele darse en la infancia o en la juventud. Cuando una persona práctica un deporte y obtiene buenos resultados se siente con mayor predisposición hacia la práctica de dicho deporte, por tanto empieza a entrenar para mejorar, lo cual le satisface.
Así pues, la motivación es un proceso que se crea y se va transformando, no es algo que se tenga o no, se puede entrenar.

Causas de la motivación pueden ser :

A nivel personal, lo buenos resultados, que le hacen sentirse mejor que los demás, le motiva el compararse con los demás, la competición.
Obtener reconocimiento social: las personas que son importante para él (padres, profesor, entrenador, amigos) valoran su rendimiento, por tanto es muy importante el apoyo social.
Aprender: con el entrenamiento aprende cosas que le hacen mejorar.
Recompensas: de tipo económico, regalos, viajes, premios...


COMO INFLUIR EN LA MOTIVACIÓN DEL DEPORTISTA

El entrenador ha de contribuir a la consecución de los objetivos que se marque el deportista para que se sienta motivado, por tanto ha de :

Hacer que el deportista aprenda y sepa.
Que gane competiciones.
Tener una buena comunicación y empatía con sus deportistas.
Para poder entrenar la motivación tenemos que conseguir que el depiortista esté lo más seguro posible de que su rendimiento está mejorando. La manera más sencilla es :

Que se vaya dando cuenta de que va aprendiendo y mejorando día a día en el entrenamiento y en la competición.
Si dicha mejora se produce, es probable que su rendimiento mejore (gane más competiciones).
Si gana más competiciones, el apoyo social y las recompensas aumentarán.
Así pues, lo principal será que el entrenador consiga, no sólo que el deportista aprenda (se supone que es de lo que trata el entrenamiento), sino que se dé cuenta de que está aprendiendo. Para conseguirlo, el entrenador puede decirle lo que espera de ellos, hablar de los objetivos que se quiere conseguir, que los deportistas se impliquen en ellos y dirijan sus esfuerzos esa dirección, también distribuyendo premios y alabanzas les va indicando a los deportistas si están consiguiendo los objetivos fijados o no.

ESTABLECIMIENTO DE OBJETIVOS

El deportista ha de tener claros los objetivos por los cuales entrena y saber que medios ha de utilizar para conseguir su meta, ha de entrenar aspectos que le hagan conseguir buenos resultados.
Objetivos que persigue la técnica:
- Conseguir un estándar específico de eficacia en una tarea, normalmente dentro de sus límites de tiempo definidos.
- Fijar objetivos incrementa la cantidad de trabajo en más de un 50% del que se realiza cuando los objetivos no están fijados.
- Cambiar el concepto de éxito. A partir de ahora tener éxito no va a limitarse a ganar, sino a conseguir los objetivos fijador y en el orden establecido.
- Motivar al deportista, haciéndole consciente de los objetivos que persigue cada tarea que realiza durante los entrenamientos. De esta forma, se consigue un mayor compromiso, por parte del deportista, en seguir el programa de preparación.
Condiciones de aplicación:
- Expresar públicamente los compromisos fijados.
- Que el deportista pueda controlar personalmente su evolución en el logro de los objetivos, proporcionándole medios evaluativos.
- Contar con la colaboración del entrenador en el momento de establecer los objetivos.
- Aplicar la táctica a sujetos con una alta autopercepción de habilidad.
- Establecer objetivos de tipo positivo, individualizados, desafiantes, realistas y claros.

LA CONDUCTA DEL ENTRENADOR : EL REFORZAMIENTO

Refuerzo: cualquiera de las consecuencias que se derivan de nuestras conductas.
La frecuencia de una conducta puede aumentar o disminuir en función de la aplicación o retirada de un refuerzo, de aquello que se le ofrece al sujeto para el cambio de conducta que se le exige.
La correcta aplicación de los principios de refuerzo tiene una estrecha relación con la motivación y autoestima del deportista y los objetivos que éste se marca.
La labor del entrenador no debe reducirse a aspectos técnico – tácticos del deporte sino que debe saber dirigir la conducta de sus atletas, para lo cual se requiere una habilidad especial que no todos poseen.
Aplicar correctamente los principios de refuerzo aumentará la probabilidad de que mejore no sólo el rendimiento, sino también la autoestima y una actitud favorable hacia el deporte.

Recompensa : se debe premiar :

La ejecución, no el desenlace de la acción.
Los esfuerzos del atleta, más que sus éxitos reales.
No sólo el aprendizaje y la ejecución de las habilidades de un deporte, sino también las aptitudes emocionales y sociales.
En deportes de equipo hay que valorar una serie de actitudes como el compañerismo y la cohesión de equipo que van a facilitar la buena marcha del mismo.
Se debe recompensar frecuentemente cuando se está aprendiendo por primera vez una nueva habilidad y ocasionalmente una vez aprendida a fondo tan pronto como aparezca una conducta correcta utilizando más las recompensas intrínsecas que las extrínsecas.
Como evitar los errores :

No dar recompensas indiscriminadamente, pues éstas perderían su valor.
No dar por supuestas conductas positivas, olvidando reforzarlas para su culminación.
No dar recompensas cuando no se las merecen.
No esperar a que se produzca la conducta apropiada sino recompensar también las aproximaciones.
No abusar de las recompensas extrínsecas (usarlas como incentivos) y recalcar más las intrínsecas, con la finalidad de favorecer la motivación del atleta a largo plazo.


EL ENTRENADOR Y LA MOTIVACIÓN

Este puede ser junto con la familiar un agente determinante en la incidencia motivacional de los deportistas, ya sea establecidos a través de un aumento de la motivación intrínseca por medio de refuerzos e información adecuados, o a través de la organización y estructura correcta de los medios y objetivos a conseguir.
Su influencia motivadora va variando a lo largo del tiempo, ya que los jugadores principiantes valoran más en el entrenador su capacidad técnica, mientras que los de mayor nivel valoran su aspecto humano. El entrenador es para el deportista una fuente de información de su propia competencia y habilidad.
Según Hartar (1981), los niños que reciben por parte de su entrenador una evaluación de su rendimiento constante y positiva, desarrollaran una alta estima de su aptitud, una orientación intrínseca de su motivación y capacidad de controlar la ansiedad.

LA COMUNICACIÓN ENTRENADOR-JUGADOR

Es fundamental a lo largo del proceso de aprendizaje-entrenamiento, que todos aquellos elementos que transmite el entrenador tengan un significado y sean claramente comprendidos por los jugadores, ya que de otra manera la labor seria vana y carente de sentido y contenido.
Debe estar claramente incorporado a la filosofía del enseñante que el jugador esta ubicado en el centro del proceso formativo-educativo, y como tal hacia el mismo deben estar encaminadas todas las estrategias y recursos para mejorar sus aprendizajes.
La transmisión de conocimientos no es tan solo el hecho de verbalizarlos o informar al respecto, instruyendo acerca de tal o cual tema, el entrenador responsable debe llamar la atención y ser un comunicador que sepa adaptarse al nivel de comprensión y conocimientos iniciales del grupo al que se dirige, despertando el interés de su auditorio.
Manteniendo siempre alto el nivel de atención y buscando que todo ello redunde en una motivación intrínseca por parte del equipo.
Sin estos conceptos de nada servirá un destacado conocedor de una serie de saberes si no tiene la capacidad de conectar con los receptores de la información.
Dentro de este esquema deben ser evitadas las interferencias que se producen entre la emisión del mensaje y su recepción (entre el entrenador y jugadores debido a los llamados ruidos) que comprende todo aquello que se interpone en la transmisión de un mensaje, dificultando su recepción y/o comprensión.